domingo, 6 de noviembre de 2011

Capitulo IV Fuga de Cerebros

La UNESCO ante la fuga de cerebros: de las brechas de desarrollo al conocimiento como un bien público

1998: La UNESCO, en el apartado 13 de su Marco de acción prioritaria para el cambio y el desarrollo de la educación superior, sugirió tomar “medidas para paliar los efectos negativos de la fuga de cerebros y sustituirla por  un proceso dinámico de recuperación de los mismos. En todas las regiones del mundo se necesita un análisis global de las causas y consecuencias de la fuga de cerebros. Deberá ponerse en marcha una vigorosa campaña, mediante el esfuerzo concertado de la comunidad internacional y basada en la solidaridad universitaria, que debería centrarse en el regreso al país de origen de universitarios expatriados y en la participación de voluntarios universitarios (profesores recién jubilados o jóvenes universitarios en principio de carrera) que deseen enseñar e investigar en establecimientos de educación superior  de países en desarrollo. Al mismo tiempo, es fundamental apoyar  a los países en desarrollo en sus esfuerzos para construir  y consolidar  sus propias capacidades educativas”

2005: “Pretender la construcción de una economía mundial del conocimiento basada en una dependencia de esa naturaleza carece por completo de sentido, ya que el conocimiento es, por excelencia, lo que debe propiciar la autonomía y contribuir a la creación de capacidades. El riesgo de una especialización del mundo que conduzca a su división en dos “civilizaciones” cognitivas – una basada en la producción del conocimiento
y otra en su consumo o aplicación – es uno de los escollos principales que deben evitar  las sociedades del conocimiento del siglo XXI. El conocimiento no se puede consumir  como un producto acabado, “empaquetado” y listo para su uso, aun cuando se transmita en forma de información. Las sociedades del conocimiento sólo serán sociedades del conocimiento para todos si podemos superar  en la práctica esta oposición asimétrica entre productores y usuarios de contenidos cognitivos”
(UNESCO, 2005)




Recomendaciones de la Declaratoria Final del la CRES en cuanto a “sustracción de talentos”

Prevenir  y evitar  la sustracción de talentos efectuada a través de la emigración de personas con calificaciones académicas y profesionales, implementando medidas y políticas públicas que generen incentivos para que el personal calificado permanezca o regrese a su país de origen y se integre a proyectos nacionales de desarrollo. Para tanto es necesario crear mejores condiciones de trabajo y establecer  alianzas institucionales que permitan generar condiciones favorables para la permanencia y aprovechamiento de los talentos. Igualmente, los convenios oficiales para la formación en el exterior  deben comprender  dimensiones como la reciprocidad y las obligaciones de servicio en su país para los graduados.

Propiciar  la creación de una red de egresados que hayan participado en programas de internacionalización que se encuentran laborando en otros países para impulsar la colaboración con las instituciones de su origen y las que los acogen como profesionales

Incrementar  y consolidar  la asociación académica entre programas de postgrado, reforzando las actividades de formación, alentando el reconocimiento mutuo de créditos y estimulando las co-direcciones y los postgrados cooperativos, particularmente en áreas estratégicas. Promover la formación de recursos humanos calificados en la gestión de la integración regional y la cooperación internacional solidaria, procurando la continuidad y el aumento de calidad de las acciones que se desarrollen.



Programas gubernamentales de repatriación de científicos, 2008, en América Latina y el Caribe



Guatemala: Programa de repatriación de científicos guatemaltecos, incluido en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005 – 2014, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Jamaica: Programa de retorno y reintegración de personas calificadas. La Charter  for  Long term Returning Residents maneja “a Skills Bank Service which essentially seeks to relate skills available from the Jamaica community overseas to employment opportunities in Jamaica in the public and private sectors”.
http://www.jis.gov.jm/special_sections/ReturningResidents/overseasDepartment.html

México: Programa de apoyos para Repatriación y Retención de científicos del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología  (www.conacyt.mx/RendicionCuentas/docs/Consolidacion_2006.pdf).

Panamá: Programa de repatriación de talentos para I&D, administrado por el SENACYT (www.senacyt.gob.pa/utilidades/proyectos/detalleProyecto.php?idDireccion=3& idProyecto1=50).

Perú: Programa de Subvenciones para la Repatriación de Científicos Peruanos, adscrito al Fondo Nacional de Desarrollo científico, tecnológico y de Innovación Tecnológica (FONDECYT) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC)

¿Efectos Positivos o negativos ?

Hay cuatro perspectivas distintas e incluso opuestas:
  1.  La del brain drain enfatiza las pérdidas monetarias e inmateriales (los productos del trabajo, las iniciativas y los “impactos” en formación y difusión) para el país que invirtió recursos en la persona “fugada”. Por cierto, las pérdidas se amplifican al considerar que se van al exterior cerebros caracterizados por su “… inteligencia y capacidad empresarial en cualquier campo, sea científico o industrial…. Puede afirmarse que tales migrantes son más ambiciosos. Disfrutan de buena preparación física y mental y poseen una buena dosis de valor e iniciativa”
  2. Las de la Diáspora, circulación o intercambio de cerebros son menos negativas que la anterior reconocen costos y beneficios de la movilidad de talentos, sosteniendo que los paises de origen también reciben beneficios, aunque de menor cuantía que las ventajas sacadas por las naciones de destino. Consisten en los vínculos con las instituciones y nichos de desarrollo científico y tecnológico de frontera, además de incrementar y perfeccionar en el extranjero la formación de un recurso humano que eventualmente podrá regresar o contribuir al desarrollo de su país natal, conforme con el siguiente esquema:
      3. Recientemente, emergió en la literatura sociológica la categoría de migrante transnacional en lugar de        
          internacional: ese nuevo adjetivo permitió cuestionar la idea de que el migrante se aculturiza o se asimila 
          al estilo de vida del país de destino, rompiendo con su lugar y ascendencia de origen, su ideología y 
          tradiciones; postuló por lo contrario que accede a los circuitos más avanzados a escala global de 
         desarrollo científico y tecnológico, manteniendo activa su configuración étnica y socio-cultural de  
         nacimiento; sostiene vínculos e intercambios de todo tipo con su lugar de procedencia, conservando “un 
         pie en el país de origen y el otro en la sociedad receptora”

      4. Fuga interna y fuga externa: la fuga de cerebros no concierne sólo los sujetos que salen del país  
          conformando la fuga externa, sino que se ramifica en una “fuga interna”, la de los cientí- ficos y       
          profesionales, clasificados por Chorafas, en su análisis del corte 1970-1990, como “fugados
          clandestinos”, que permanecen en sus países de origen pero trabajan y producen para firmas, 
          instituciones o instancias transnacionales. Al integrarse a sucursales extranjeras, asumen prioridades no 
          nacionales y vuelcan su productividad hacia el exterior. Otra modalidad de esa misma “fuga interna” 
          abarca a los posgraduados o cientí-ficos que trabajan en empresas, consultorías u organismos públicos 
          no relacionados con la investigación o la academia



Causas de la Migración

Primer hipótesis: tanto en los países de origen como de destino, actúan simultáneamente fuerzas que atraen y repelen a científicos y profesionales, siendo la decisión de emigrar a otro país determinada por una combinación de factores económicos e institucionales “estructurales” y de factores particulares y personales como los contactos con personas o familiares (redes) en el país de destino.
La teoría del push-pull combina los factores que repelen a científicos y académicos en sus países de origen (push) y los que los atraen a países de destino (pull), aún cuando en los lugares tanto de origen como de destino, ambos se manifiestan de manera simultánea. Los factores que intervienen en la migración de cerebros son económicos (diferencias de ingresos), políticos (inestabilidad, represión, inseguridad), institucionales (ambiente y oportunidades para el trabajo científico, esquemas de carrera profesional, autonomía) y personales (independencia, actualización, reconocimiento).

Segunda hipótesis: la migración de mexicanos a Estados Unidos ha experimentado modificaciones significativas tanto cuantitativas como cualitativas: a) se ha incrementado considerablemente; b) los motivos, canales de arribo y destino de los migrantes se han diversificado; c) esta migración se ha polarizado. El estrato de los más pobres y con menor escolaridad y el conformado por los de  mayor educación son los segmentos que más han incrementado su participación en el flujo de migrantes. La migración global de mexicanos al extranjero, principalmente a Estados Unidos, ha aumentado significativamente, y un segmento de ésta – los migrantes de alta calificación – muestra un crecimiento aún mayor .

Rodolfo Tuirán, Subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación de México declaró: “El número de mexicanos que esta yéndose a Estados Unidos casi se ha duplicado en los últimos 10 años para sumar unos 500 mil por año (2008). Cerca de la mitad de ellos son especialistas o profesionistas”. Juan Artola, jefe de la Organización Internacional de Migraciones, coincide en el diagnóstico: “La escala de la actual fuga de cerebros no se había visto desde la crisis económica registrada en México entre 1982-86… La fuga de cerebros se ha duplicado en los últimos 10 años y en ese año (2008), hay entre 14 mil y 19 mil mexicanos con grado de doctorado que residen en Estados Unidos… por lo que el éxodo de mexicanos educados va de un asunto de preocupación a uno de alarma”.

En resumen, el peso de los más pobres y menos calificados y el de los más calificados y con mayores oportunidades de ingresos han aumentado diferencialmente dentro de la migración global México-Estados Unidos: los marginados salen huyendo de la miseria pese a que las dificultades y riesgos de cruzar “del otro lado” se hayan acrecentando. Los educados lo hacen en condiciones y por razones opuestas, aprovechando las ventajas comparativas que les proporciona su alta escolaridad.

Tercer hipótesis: Los países desarrollados, y dentro de ellos, los segmentos más adelantados, son los principales beneficiarios del progreso científico y tecnológico mundial. En buena medida, el liderazgo científico y tecnológico en los países desarrollados depende del reclutamiento de extranjeros, pero el arribo, contratación y establecimiento de inmigrantes calificados en los países de destino enfrentan trabas y hostilidades de distinta naturaleza.

En todos los países del mundo, existe una fuga de cerebros, dirigida hacia las zonas de mayor poder económico y desarrollo científico. No obstante, los países en vías de desarrollo son netamente proveedores de cerebros para las regiones y los centros de vanguardia mientras esos son claramente receptores de los profesionales y científicos calificados a escala mundial y, en consecuencia, son los principales beneficiarios de los avances científicos y tecnológicos. Así, los nichos y redes de generación y aplicación de conocimientos de frontera y los sistemas de formación de excelencia a escala mundial no son económica o políticamente neutrales ni están regidos por parámetros o intereses puramente científicos o intelectuales, sino que están insertos en entornos y dinámicas hegemónicos.

De aquí que el potencial científico-tecnológico no sólo se pueda juzgar por su grado de avance, sino por su orientación y pertinencia respecto a necesidades sociales o intereses de mercado.

Actualmente, existe una extensa demanda por profesionales y científicos de alto nivel, debido a que los productos que ofrecen mejores márgenes de utilidad son los con mayor contenido tecnológico y a que los espacios laborales que más crecen son los que requieren mayor formación. El conocimiento y la innovación devienen insumos de los que dependen en mayor medida la productividad y el desarrollo. Los países y regiones más prósperos, con sólo 22% de la población, aportan 84% del total de la inversión global en ciencia y tecnología: Estados Unidos encabeza esa lista con 36.4%, seguido por la Unión Europea con 25.2%, y Japón con 15.2%. En contraste, las economías en vías de desarrollo, con 78% de la población, invierten sólo 16% de los recursos  destinados, en el mundo, a ciencia y tecnología – Asia 4.9%, India 2% y América Latina 3.1%

Cuarta hipótesis: en el país, la información sobre los cerebros fugados se ciñe sobre todo a la migración de los becarios del CONACYT, principalmente a Estados Unidos. En cambio, otros tipos de migración profesional y de doctores no han sido documentados, ni analizados.

A principios de los 80, la Coordinación de la Investigación Científica de la UNAM anunció que “más de 400 académicos habían desertado en un período de 5 años. El CONACYT señaló que “la pérdida de inversión promedio  había sido de 80 000 dólares por cada titulado de doctorado que no regresaba al país”. En un seguimiento de becarios y estudiantes de posgrado en el extranjero entre 1980-1991, CONACYT señaló que de, una muestra representativa de 7 658 becarios, 12% (467) se había ido “externamente”. Indicó que las instituciones mexicanas contribuían, en forma diversa, a la circulación internacional de los posgraduados (22% de los becarios del Colegio de México contra 6% en la Universidad Autónoma Metropolitana) y que la intensidad de las partidas dependía del área: ciencias exactas concentraba 37% de la fuga externa, Ingenierías 24%, Ciencias Naturales 15% y Ciencias Sociales y Humanidades 12%. En estudios ulteriores, ese mismo organismo recalcó que, en 1999, de los 18.700 estudiantes becados “4 200 (22.5%) lo hizo en el extranjero” (ibid., p. 77) y que “desde 1989, la mayor proporción de becas al extranjero se destina para estudios de doctorado y postdoctorado”. Según datos más recientes (2007), el director del CONACYT, Juan Carlos Romero Hicks, informó que de los 20 000 becarios en total, mil (5%) no habrían retornado al país. En el año 2000, ya se daba a conocer un porcentaje similar (5%) de becarios fugados8 , por lo que este empieza a circular ese dato como “dato duro”.

Si las becas son el punto de partida para los que no regresan, las cifras dejan vislumbrar que una revisión de las reglamentaciones podría significar un paso adelante en la conformación de lazos y puentes entre los cerebros fugados y los países afectados. Si bien no se piensa en obligar a los ex becarios a retornar, la perspectiva de una inversión pierde su sentido si no se establecen dichos vínculos.

A lo expuesto, se agregan otros datos disponibles, por ejemplo, sobre los costos de los becarios en el extranjero. Un estudiante de doctorado en Estados Unidos cuesta 250 000 dólares, según afirmaba Bazdresch en el año 20009 y, según Castaños-Lomnitz, “a veces mucho más” dado que “un becario mexicano en el exterior recibe un apoyo mínimo de 1000 dólares mensuales más colegiatura, seguro médico, gastos e viaje y otros gastos fijos. Un programa doctoral tiene una duración normal de cuatro a cinco años, lo que significa alrededor de 200.000 dólares por becario”.

Aunque contradictorios entre sí o insuficientemente sustentados, esos datos permiten monitorear adónde van a formarse en el exterior los estudiantes de posgrado y estimar cuántos no regresan y cuál es el monto de la inversión gubernamental desperdiciada por ese motivo. Pero son notoriamente insuficientes para establecer cuántos cerebros mexicanos están instalados afuera, cuáles han sido las pautas de su emigración y las etapas de su inserción profesional.

Quinta hipótesis: en México como en otros países, han sido implementados programas de retención de estudiantes pero esos no han sido articulados con las políticas de contratación y remuneración, por lo que su eficacia ha sido reducida.

¿Cuál es la trayectoria profesional de los cerebros emigrados? Los datos indican que los ‘fugados externos’ se ubican principalmente en el sector educativo, es decir en IES y centros de investigación científica (65%), mucho menos en el sector privado (27%) y menos aún en organismos internacionales (6%).

Un primer mecanismo para atraerlos de vuelta ha sido el programa de repatriación de cerebros, operado por el CONACYT: en 14 años de vigencia, ha posibilitado el regreso de 700 mexicanos posgraduados. Pese a que ese programa tiene como meta el regreso de los científicos al país, la falta de constancia en el financiamiento anual que se le otorga parece ser el punto ciego de una solución que pretende proyectar luz.

Un segundo mecanismo es el Sistema Nacional de Investigadores (SNI): creado en 1984, fue diseñado como una medida temporal para mejorar los ingresos de los académicos y prevenir la fuga de cerebros al exterior. Sin embargo, no todos, más bien pocos doctorados en el extranjero ingresaron al SNI: Licea, quien utilizó las cifras de Dissertation Abstracts Online, para el periodo 1980 a 1998, encontró que 1 678 estudiantes mexicanos obtuvieron su doctorado en  niversidades de Estados Unidos en dicho periodo. De ese total, apenas 363 doctores ingresaron al SNI, lo que representa menos del 22%.

Un tercer programa, auspiciado por el CONACYT en la presente administración, consiste en identificar a becarios y ex becarios para que se vinculen a México mediante redes relacionadas con agua, medio ambiente, energía, tecnología, diseño, manufactura, nuevo materiales y pobreza.

Un cuarto programa, de la incumbencia de la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE), estuvo orientado a mejorar, en la medida de lo posible, los equilibrios entre el brain drain y el brain gain, vía la consolidación de redes u otros mecanismos vinculantes (opción diáspora). Con esos propósitos, la SRE está tratando de “conformar dentro del Programa de Mexicanos en el Exterior la Red de Talentos, enfocado a empresarios mexicanos en Estados Unidos para promover que inviertan en México para crear empleos” (El Financiero en línea, 2008). Los datos anteriores demuestran que el problema de la fuga de cerebros no será resuelto solamente por políticas puntuales destinadas a auspiciar diferentes formas de retorno sino mediante una reforma integral  del sistema nacional de ciencia y tecnología. De no darse esta, no quedará más que ampliar el radio de incidencia de instrumentos convencionales, ante una migración acrecentada.



Recomendaciones

Lo que se sabe sobre fuga de cerebros en América Latina y en el Caribe, a sus análisis académicos y a las políticas de las que es objeto muestra que, para mejorar el conocimiento del fenómeno y aumentar la efectividad de los programas dirigidos a la retención, a la repatriación y a la transferencia de saberes, habría que procurar:

1. Un dimensionamiento adecuado y consensuado, en términos de definiciones y de cálculo, de la fuga de cerebros y de la emigración calificada. Implicaría el registro concertado de los grupos de población concernidos, con base en parámetros y criterios comunes de identificación. Ese dimensionamiento es cuanto más importante que los países de América Latina y del Caribe requieren comparar las características de la migración intelectual hacia Estados Unidos con las de la intra-regional (en la perspectiva del Proyecto de integración educativa latino- americana) y de la dirigida a los países europeos de la zona OCDE.

2. Una diversificación de los ángulos analíticos sobre fuga de cerebros. Supondría la constitución, en cada país, de grupos expertos interdisciplinarios (demógrafos, sociólogos, economistas) y la incorporación, en la agenda específica de la investigación sobre migración de recursos humanos altamente calificados, de temas como las dinámicas de retorno y reintegración de doctores nacionales a los sistemas de ciencia y tecnología, el funcionamiento de las redes disciplinarias de intercambio, la constitución emergente de comunidades científicas virtuales o las publicaciones en coautoría. Un estudio sistemático de los datos disponibles en cada país podría constituir un punto de arranque para estudios de este tipo, dentro de una convocatoria común de indagación comparativa.

3. Una evaluación de conjunto de los resultados obtenidos por los programas, públicos y asociativos, destinados al regreso, temporal o definitivo de científicos, a la organización de redes o diásporas y a la integración de bancos de talentos en cuanto a insumos y productos, a cobertura y a resultados a mediano plazo, para detectar prácticas promisorias susceptibles de ser socializadas y duplicadas.

4. La redefinición de escalas adecuadas para documentar la fuga de cerebros y sustentar acciones estratégicas de remediación: la realización de censos de doctores latino-americanos y caribeños y el registro sistemático de asociaciones de profesionistas y egresados en el exterior, en cooperación nacional con las embajadas y consulados, los institutos nacionales de estadísticas o el Seguro Social y en colaboración internacional con los organismos encargados de la educación superior y de la investigación ayudarían al éxito de medidas de revinculación y retorno así como a la detección de ajustes pertinentes.

Las interacciones de los oficiales de gobierno con las redes disciplinarias y con las asociaciones en el extranjero de profesionales y científicos permitirían ampliar la convocatoria de los programas que, hasta ahora, funcionaron esencialmente con base en un registro de individuos instalados en el exterior.

5. Lo anterior implicaría un dialogo social concertado, en cada país y en la región, en torno a una agenda de investigación y de acción, de interés mutuo. Dicho trabajo de concertación podría estar efectuado bajo la coordinación de un organismo internacional, con legitimidad macro-regional en el campo de la educación superior como el IESALC o bien mediante una estructura ad hoc, con delegados de los países interesados en América Latina y en el Caribe. Debería integrar tanto actores de la sociedad civil como especialistas y agencias gubernamentales.

6. La constitución de una estructura de seguimiento y consultoría sobre las movilidades estudiantiles, académicas y científicas en América Latina y en el Caribe (tipo Observatory for Borderless Higher Education) podría ser un mecanismo útil para superar desconocimientos y organizar una diseminación más efectiva de conocimientos, propuestas y programas vinculados con la Fuga de cerebros.



http://www.iesalc.unesco.org.ve/docs/boletines/boletinnro168/plandeaccion.pdf
http://www.iesalc.unesco.org.ve/docs/boletines/boletinnro168/plandeaccion.pdf
http://www.unesco.org/education/educprog/wche/declaration_spa.htm
http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001864/186433s.pdf

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